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El termómetro inteligente que notifica a los anunciantes que tienes fiebre, y...


...Y te ahorras de buscar qué tomar.

La mayoría de nuestras actividades —los sitios web que visitamos, los lugares adonde vamos, los programas de televisión que vemos, los productos que compramos— se han convertido en blanco de los anunciantes. Ahora, gracias a dispositivos en casa conectados a internet, como los termómetros inteligentes, los anuncios que vemos quizá se determinen mediante algo incluso más personal: nuestra salud.

Durante la más reciente temporada de resfriados, Clorox pagó para poder usar la información de Kinsa, una empresa emergente de tecnología que vende termómetros conectados a internet, dispositivos totalmente distintos de los que alguna vez se hicieron con mercurio y cristal. Los termómetros se sincronizan con una aplicación móvil que permite que los consumidores den seguimiento a sus fiebres y síntomas, por lo que son especialmente atractivos para los padres de niños pequeños.

Los datos le mostraron a Clorox qué códigos postales en Estados Unidos registraban un aumento de fiebres. La empresa después dirigió más anuncios a esas zonas, con la presunción de que esos hogares quizá buscarían productos como sus toallitas desinfectantes; los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan desinfectar superficies para ayudar a prevenir la gripe o su propagación.

Kinsa, una empresa de San Francisco que ha recaudado cerca de 29 millones de dólares de capitalistas de riesgo desde que se fundó en 2012, dice que sus termómetros están en más de 500.000 hogares de Estados Unidos. Ha promovido la utilidad de sus “datos de enfermedades”, que dice se reúnen como información colectiva y por tanto no hay cómo identificar a usuarios individuales aunque sea compartida con otras compañías.

La empresa asegura que los datos son únicos porque vienen directamente del hogar de alguien y en tiempo real: no hay que esperar a que la gente visite un médico, busque sus síntomas en Google ni publique en Facebook que tiene fiebre para que la compañía pueda saber dónde podría estar ocurriendo un aumento de temperaturas corporales por enfermedad.

“El desafío con las búsquedas de Google o las redes sociales o la extracción de información de cualquiera de esas aplicaciones es que se toma como repetidor, es decir, absorbes la información de alguien que habla de una enfermedad en vez de datos sobre el padecimiento en sí”, dijo Inder Singh, fundador y director ejecutivo de Kinsa. Las consultas de búsquedas y las redes sociales también pueden complicarse con la cobertura noticiosa de la temporada de gripe, dijo, mientras que los datos de los CDC a menudo se retrasan y vienen de hospitales y clínicas, no de los hogares.

El internet de las cosas se ha expandido cada vez más a nuestras casas y trae consigo un nuevo nivel de practicidad… junto con preocupaciones crecientes acerca de la privacidad.


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