Personaje sugerido


PERSONAJE HISTÓRICO SUGERIDO

Fernando IV de Castilla, llamado «el Emplazado» (Sevilla, 6 de diciembrede 1285 – Jaén, 7 de septiembre de 1312), fue rey de Castilla entre 1295 y 1312.
Durante su minoría de edad, su crianza y la custodia de su persona fueron encomendadas a su madre, la reina María de Molina, mientras que su tutoría fue confiada al infante Enrique de Castilla el Senador, hijo de Fernando III de Castilla. En ese tiempo, y también durante el resto de su reinado, su madre procuró aplacar a la nobleza, se enfrentó a los enemigos de su hijo e impidió en varias ocasiones que Fernando IV fuese destronado.
Hubo de enfrentarse a la insubordinación de la nobleza, capitaneada en numerosas ocasiones por su tío, el infante Juan de Castilla el de Tarifa, y por Juan Núñez II de Lara, quienes fueron apoyados en algunas ocasiones por Don Juan Manuel, nieto del rey Fernando III. + info

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Cuelgamuros (Valle de los Caídos): ¿lugar maldito desde hace siglos?

Vista de El Campillo

La historia del valle de Cuelgamuros y sus parajes colindantes, donde está erigida la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

En la búsqueda de algo más de información sobre el tan mencionado Valle de los Caídos, sus parajes y demás, nos remite, como todos sabemos, al municipio de San Lorenzo de El Escorial: más concretamente a Cuelgamuros.

¿Pero, en realidad, qué se sabe de Cuelgamuros y sus alrededores?

No abunda la información al respecto, pero algo hemos encontrado que, parece ser -o nos es digna de conocer-, contiene verosimilitudes en sus argumentos y se pueda considerar para que nos ilustre, en esta actualidad -que nos manda-, desde siglos atrás.

Abordamos el primer documento con un breve comentario, que va coincidiendo con todo lo que a continuación se va exponiendo:

"Carta para el señor Comendador mayor sobre la rotura de Canpillo e Monesterio que hazen en Cuelgamuros que es en el Real, que la esecutoria commo la ordenare el bachiller de la Torre."

Autor anónimo. Fechado entre 1498 a 1501, "Libro de Acuerdos del Concejo Madrileño". Esta breve reseña nos indica qué había en aquel lugar ya lejano en el tiempo.

En otra indagación, datada de pocos años después, encontramos varias referencias. Rescatamos algunas:

"20.- A los veinte capitulos se responde que a media legua del dicho lugar estan dos rios, que el uno se llama Guadarrama y el otro de Aulencia, y el rio de Guadarrama viene de Cercedilla, que es en la sierra de Guadarrama, el cual va rodeando el dicho lugar, y el rio de Aulencia viene de la sierra de Cuelgamuros por hacia la parte de la Despernada, y en ellos se crian algunos peces e no hay riberas de guertas ni frutales, e los dichos rios son pequeños e de poca agua, e que no hay puentes."

Mostramos otro entrecomillado del mismo documento:

"Esta cerca de este pueblo un despoblado, que dicen Cuelgamuros, la iglesia esta en pie, y es beneficio por si, y llevan la renta los racioneros de Toledo."

"Despoblado", nos anuncia. Más...

"Nunca ha tenido mas vecinos que agora tiene, son los vecinos todos labradores y trabajadores del campo, es concejo por si, y pone la justicia el Conde de Orgaz, del distrito de Valladolid, los terminos son cortos, los edificios de casas son comunes con las demas aldeas, beben en el pueblo de una fuente que hay en el, van a moler al rio de Tajo, proveense de leña del monte Cardiel tres leguas de el, tiene solo un parrochial, la vocacion el beneficio curado vale cien ducados, guardanse por voto particular la fiesta de San Gregorio, la Revelacion, despoblose cerca de este pueblo un pueblo que llamaban Cuelgamuros."

Insiste el autor de la desaparición, o más bien despoblación, del paraje de Cuelgamuros. E incluso dice "llamaban", ya en pasado como borrado por presente olvido. Despoblado, ¿por qué? Prosigamos leyendo tal insistencia:

"56.- En esta tierra se despoblo un pueblo que se llamava Cuelgamuros y fue porque era enfermo segun habemos oído."

¿Enfermo todo el pueblo? ¿Padecimiento de comunes enfermedades de aquellas fechas y agravado por el aislamiento? ¿O lugar maldito? Porque en los pueblos cercanos, nada: parece que gozaban de buena salud. Curioso. Sigamos leyendo. Último fragmento, y casi abandonamos el leve esfuerzo por el deletreado en un castellano de otros tiempos:

"Dicese a esta pregunta que esta una iglesia despoblada, que se llama Cuelgamuros, y es beneficio por si, y ha que se despoblo como quince años, y le dexaron por haber pocos vecinos, y se unieron a este lugar por ser mas vecindad, y la renta de la iglesia despoblada llevan los racioneros de Toledo."

Fin de este albalá informativo. Estas pinceladas, que hemos presentado, forman parte de un compendio, a modo de inventario o estudio: sobre las localidades de España. Extraído de: "Relaciones histórico-geográficas-estadísticas de los pueblos de España. Reino de Toledo". Fechado: 1575 - 1580, de autor, también como el anterior, anónimo; esperemos que no sea el mismo, podría esgrimir el irónico lector en este instante.

Pero si no nos ubicamos del todo, hemos encontrado un artículo que se esmera en dar noticia a nuestro punto introductor: sobre Cuelgamuros y contorno natural y sus gentes desde tiempos casi inmemoriales, y memorables en relación a sus dueños y señores en altiva narración histórica recaudada por la publicación que podemos leer, íntegramente, a continuación en otro levísimo esfuerzo de descifrado ortográfico, posterior a lo ya inquirido, de un castellano del siglo XIX:

"FORTALEZA DEL CAMPILLO EN EL ESCORIAL.

De todos conocidas son las dudas y vacilaciones que á Felipe II asaltaron cuando se decidió á fundar un Monasterio de frailes Jerónimos, bajo la advocación del mártir San Lorenzo, que á la vez que sirviese de enterramiento para él y su familia, conmemorase también la célebre jornada y toma por asalto de la formidable plaza de San Quintín, el 27 de Agosto de 1557. Elegido por último el lugar más á propósito por la frescura y abundancia de sus aguas, en medio del espacio que hay desde Guisando al Real de Manzanares, se-dio principio á la famosa fábrica, durando su construcción 38 años y empleándose 5.263.570 ducados, que á razón de 11 reales cada uno, vienen á ser 57.899.270 reales de nuestra moneda usual. En esta suma se considera incluido el coste de las pinturas, objetos de bellas artes, ornato y demás utensilios preciosos para el culto y para cada una de las partes del Monasterio, con las extensas cercas del bosque y dehesas que en grande extensión le rodean. Mas deseoso el Rey de proporcionar á los monjes cuantas distracciones y comodidades fuesen compatibles con su vida retirada, haciéndoles más dulce y placentera la soledad que voluntariamente habían abrazado, fué aumentando las rentas del Monasterio adquiriendo paulatinamente las dehesas llamadas del Quejigal, Navaluenga, la Herrería, Castañar y la Fresneda, lugar poblado éste último en lo antiguo, de pocos vecinos y muy pobres, y donde aun se conserva una pequeña capilla de estilo ojival con un retablo compuesto de doce tablas, historia de la Virgen y San Juan Bautista, pintado por Juan Luis, pintor desconocido hasta ahora del siglo xv. A las indicadas adquisiciones agregó en r565 tres pueblos más, poco distantes del Escorial y muy próximos á Guadarrama, uniendo también las dehesas y pinares de Cuelgamuros, cuyo nombre toma de un pequeño monte que se encuentra asentado en el centro de una extensa vega de rica vegetación y de cristalinos arroyos que la serpentean. En este agreste y apartado paraje cubierto de breñas y jarales, entre los que sobresalen añosos y corpulentos robles sólo asequibles de las cabras por encontrar abundoso pasto, fué descubierto en 1854, á rara casualidad debido, un monumento arqueológico muy digno de mención por lo mismo de ser, según presumimos, completamente desconocido. Consiste, pues, en un sacrificatorio céltico ó gran taza con su canal, labrada perfectamente sobre piedra viva completamente conservada que domina la altura y da vista á la vega, desde donde el pueblo congregado podía presenciar la ceremonia. Súbese á esta gran taza por unos cuantos escalones labrados igualmente en la peña, cuyo arranque tienen en una pequeña plazoleta ó recinto, al cual se llega por estrecha y ya borrada senda que sólo la casualidad puede dar á conocer. Llamábanse los pueblos últimamente agregados Campillo, Monasterio y la Colación de las Pozas, éste último ya despoblado desde tiempo inmemorial. Entre los citados pueblos. Campillo debió ser el más importante, á juzgar por la sólida y bien fortificada casa fuerte que hoy se ve, aunque ya muy diferente en su primitiva forma, y aun por la iglesia de una sola nave construida en el siglo xv, que frontera al castillo se encuentra, y que recompuesta en 1854, descartada de la multitud de inmundicias que la obstruía, por haber sido durante muchos años establo de vacas, púdose salvar dos interesantes pinturas ejecutadas en tabla por un artista español desconocido , del siglo XV, con algunos trozos del curioso retablo que las contuvo. Por los años de 1380 fueron estos lugares de los hermanos Rodrigo Alfonso y Gonzalo Alonso de Ajofrín, esforzados caballeros que murieron en la célebre batalla de Aljubarrota. Pocos años después sus viudas, por pleitos que les movieron D. Diego Hurtado de Mendoza, conde del Real, y los vecinos de dichos pueblos, se vieron obligadas á venderlos á D. Pedro Tenorio, Arzobispo de Toledo, el cual los donó á una sobrina suya, á propósito del casamiento de ésta con D. Alvar Pérez de Guzmán. Años después, corriendo el de 1452, vinieron á poder de la corona y de ella pasaron á D. Iñigo López de Mendoza, señor de la Vega y del Real de Manzanares. Su nieto, el conde de Tendilla, en el año de 1486, vendió por medio de su hermano, el Arzobispo de Sevilla, D. Diego López de Mendoza, la villa de Monasterio y el lugar de Campillo con su fortaleza y términos á D. Gutierre de Cárdenas, señor de Maqueda y comendador mayor de León. El descendiente de dicho D. Gutierre, D. Bernardo de Cárdenas, duque de Maqueda, cedió á Felipe 11 en 403 ducados las citadas poblaciones y fortaleza, uniéndose á estas propiedades la de Cuelgamuros, que un año antes había adquirido por compra á un D. Pedro de Guzmán, alcalde mayor de Sevilla, hijo de /Mvar Pérez de Guzmán anteriormente citado. Al verificarse esta compra. Campillo era un pueblo de unos 120 vecinos exclusivamente dedicados á la labranza y cría caballar, consistiendo su principal especulación en cuidar yeguas, cuyos potros, por ser bastante buenos y muy á propósito para la fatiga, vendían con aprecio y entusiasmo. Don Gutierre de Cárdenas, Comendador Mayor, fué el que á sus expensas edificó la fortaleza, que mide 80 pies de largo por otros tantos de ancho, siendo por consiguiente su forma completamente cuadrada. Cercóla de un foso con su puente levadizo, de cuya férrea puerta aun se distinguen señales en la fachada.

Informada la Reina Católica de las previsiones desplegadas en aquella fortaleza, y creyendo que por esto le seguiría perjuicio , comisionó á un Alcalde de corte con cédula real, para que la derribase con este motivo. D. Gutierre acudió en súplica á S. A. y obtuvo que aquella medida no se llevase á efecto, si bien se vio obligado á cegar el foso y quitar el rastrillo y puente levadizo. La forma del castillo varió completamente en su parte exterior, mas cuando lo adquirió Felipe II mandó abrir algunos balcones en vez de los tragaluces que antes tenía. En el reinado de Fehpe IV suprimióse la plataforma que lo cubría, poniéndose en su lugar el tejado que hoy le cubre, desapareciendo igualmente un balcón corrido todo alrededor. Para formar completa idea de esta casa fuerte y su Iglesia aneja, puede consultarse el cuadro pintado por Juan Bautista del Mazo que se conserva en el Musco Real, señalado con el número 794."

Juan Bautista Martínez del Mazo (Beteta, provincia de Cuenca, c. 1611 - Madrid, 1667) fue un pintor barroco español, discípulo y yerno de Velázquez.

Obra, probablemente, mal atribuida por el firmante del artículo en "La ilustración católica, nº 15, Madrid de 1887". Y así se explica, en la actualidad, desde la siguiente reseña del Museo Nacional del Prado en lo que acontece a la imagen que encabeza esta recensión de fragmentos históricos, pintura referida en el artículo del siglo XIX:

"Vista de El Campillo, casa de campo de los monjes de El Escorial

Tercer cuarto del siglo XVII. Óleo sobre lienzo, 55,5 x 199 cm.

Lo que el pintor aquí ha representado podría definirse como una síntesis de paisaje descriptivo y escena de género de la vida cotidiana. Pequeñas figuras pueblan el lienzo que nos permite ver los edificios de El Campillo, lugar de descanso y recreo de monjes y realeza, en los primeros términos de la composición, recortándose sobre el celaje claro que envuelve en la lejanía las montañas de la Sierra del Guadarrama.

El Campillo, actualmente finca privada situada junto a la carretera que conduce desde San Lorenzo de El Escorial a Guadarrama, fue en origen un pueblo con ciento veinte habitantes que fueron expulsados de él al quedar convertido en territorio de caza. En 1596 Felipe II adquirió en 40.000 ducados al duque de Maqueda los terrenos del municipio, para que fuesen asimilados al Real Monasterio que acaba de ser terminado. Ambos quedaron unidos por dos avenidas que los comunicaban entre sí. El antiguo palacio-fortaleza, que aquí se representa, iluminado, algo retrasado y en el centro de la composición, fue remodelado en la fecha de la compra con obras de cantería y albañilería, y posteriormente, durante el reinado de Felipe IV, se amplió, se le añadió el tejado y se ordenó edificar las casas que le rodeaban para alojamientos y servicios del propio palacio. Este sería el caso de la granja que aparece a la izquierda, donde se ven personas efectuando faenas domésticas. Quizá sea éste el momento en que se le encargó a Agüero el lienzo que aquí se expone.

La iglesia que aparece a la derecha, en sombra, junto a cuyo pórtico un fraile jerónimo conversa con un personaje ataviado a la usanza de la época, todavía se conserva en la actualidad y mantiene la tradicional advocación de la Santísima Trinidad.

La pintura serviría como sobrepuerta, a juzgar por su especial formato alargado. Entró en el Museo procedente de la Colección Real y atribuido a Martínez del Mazo, y así permaneció hasta que Tormo propuso su atribución, generalmente aceptada, a Agüero, su discípulo (Texto extractado de Orihuela, M.: Pintores del reinado de Felipe IV, Museo del Prado, 1994, p. 88)."

Y estos son los testimonios que hemos recuperado para saber más, históricamente, sobre el paraje del Valle de los Caídos... del cual todo el mundo habla y habla, y se seguirá hablando durante estos días y a saber cuánto tiempo más. Levantamiento de un Generalísimo que, al final, acabó a la sombra de un eterno descanso Real.

03/11/2018 | Ernest Xínoga

SZMT | Actualizado: 23/12/2018


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