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El TDAH no es una discapacidad pero sí un trastorno cerebral

El psiquiatra Julio Rodríguez Aráoz explica los síntomas y dice que no siempre se debe medicar.

“Es mucho más común de lo que se cree. Según registros mundiales uno de cada 20 niños sufre déficit de atención. Un niño con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) se distrae con mucha facilidad y por eso en la escuela no termina de copiar las tareas, es olvidadizo, suele ser bastante movedizo, tanto en la casa como en el aula, suele ir visitando los pupitres para encontrar un compañero con quien jugar. Tiene mucha impulsividad, lo que no quiere decir agresividad. Es un chico al que le cuesta poner freno a sus impulsos y eso le da un aspecto de niño torpe, inquieto y a veces contestón”, describe el psiquiatra Julio Rodríguez Aráoz.

Aunque no es considerado una discapacidad, el TDAH es un trastorno cerebral que requiere un abordaje interdisciplinario. Rodríguez Aráoz afirma que “todavía hay profesionales que siguen pregonando que este trastorno es un invento de la industria farmacéutica para vender más medicamentos. Nada más falso. El TDAH está científicamente comprobado. Lo avalan más de 80 años de estudios científicos de la neurobiología. El problema está ubicado en la corteza cerebral, principalmente en la zona prefrontal”, explica el especialista en neurodesarrollo.

Si bien hay factores hereditarios, el ambiente juega un papel fundamental como disparador. Generalmente aparece a los cuatro años pero recién se diagnostica a los seis o siete cuando el chico ya entra en riesgo pedagógico, alerta.

El diagnóstico del TDAH se hace teniendo en cuenta múltiples factores: primero se descartan las patologías clínicas con síntomas parecidos como arritmias cardíacas, anemias, hiper o hipotiroidismo y causas neurológicas. En algunos casos se pide análisis de sangre y electroencefalograma. Con una evaluación médica y neuropsicológica a fondo se determina el coeficiente intelectual, los niveles de atención y las funciones ejecutivas (que dependen del lóbulo frontal afectado), detalla.

“No siempre es necesario un tratamiento farmacológico. Lo más adecuado es trabajar con un equipo interdisciplinario, con terapeuta ocupacional, psicólogo, pedagogo y otros profesionales, pero también con la familia y la escuela. Se debe trabajar sobre las necesidades del chico y no sobre el trastorno, porque no existen dos chicos con TDAH iguales”, advierte.

Los niños con TDAH no deben ir a escuelas especiales sino a la escuela común con la adaptaciones que hagan falta, según lo establece la ley. En algunos casos se requerirá maestra integradora o una adaptación curricular. Pero no se trata de una discapacidad, sino de un trastorno que con ayuda específica no impide que el niño desarrolle una vida normal.

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